jueves, 9 de junio de 2011

Quisiera

Quisiera decirte tantas cosas que te hagan verme por dentro, conocerme, valorarme y por siempre querer estar junto a mí; por ejemplo te podría decir que amo la lluvia, ese aire melancólico de las gotas estrellándose y deslizándose en mi ventana, esa fuerza con que caen  y en vez de destruirse se esparcen por todo el suelo.
Quisiera que supieras que amo el sufrimiento, ese que nace de un amor verdadero, que sobrevive con los besos y se muere en el silencio; ese que por más clandestino que sea, es puro y verdadero.
Quisiera que supieras que no soy buena para amar, que las palabras no me salen, que el orgullo me acobarda, que en ocasiones prefiere envenenarse mi alma que decirte que te ama.
Y al final del día tú piensas que solo quiero convencerte y enredarte, ¡ay amor! Si supieras, que este sentimiento que a mi corazón se le otorgo no es un juego, no es maligno y no busca tenerte a su lado, si tú no sientes lo mismo.   
Quisiera decirte que no tengas miedo, que no soy yo quien juega con tu mente, es tu corazón consciente el que hace que siempre vuelvas junto a mí; porque como muy bien lo dijiste un día, a pesar de nuestra situación siempre estas a la espera de que yo vuelva a ti.   
Quisiera decirte que ya lo sé todo, que vives confundido por el amor que sientes por mí, que maldices siempre tenerme en tu mente, desearme y aun así, no deber poseerme. También sé que tienes una constante lucha con tus reglas, esas que hacían que nunca te enamoraras de tu clandestina.
Quisiera que supieras que mi lucha también es diaria, porque mi batalla es con mi moral y dignidad, con mi crianza y mi educación, pero al final del día me doy cuenta, que ninguna de esas cosas vale para el amor.
Quisiera decirte que muero lentamente por tu adiós, que por más intentos de olvidarte no puedo sacarte de mi corazón, es inevitable e imposible dejar de adorarte, de desearte y soñarte.
Déjate convencer o por lo menos hazle caso a tu corazón, porque en esta historia vamos a ser felices los dos. No tengas miedo de caminar junto a mí pues quiero decirte que aun en la eternidad, es contigo con quien quiero estar y sé que es conmigo con quien también sueñas volar.
Abre tus alas y despega de una vez, déjame ser parte de tu vida, déjame amarte y renovar cada ilusión, pues aunque no quiero convencerte de nada y buscas persuadirte con tus palabras, sabes bien que yo te amo y siempre te amaré.

miércoles, 1 de junio de 2011

Mi lucha diaria

Un día a la vez tratando de terminarlo en pie, sabiendo que triunfe aunque mañana la misma batalla librare. No hay peores guerras que las que se desatan por amor, al final siempre hay heridos, un muerto y un matón.
Siempre despierto pidiéndole a Dios las fuerzas suficientes para vivir sin ti y me voy a descansar con un propósito cumplido y la necesidad de recargar la valentía, para entender que aunque nos cubre el mismo cielo, no tenemos los mismos deseos.
No sé exactamente hasta cuando poder seguir mi camino lejos de ti, pero por el momento solo funciona el presente, aunque parte del pasado se cuele por las rendijas de mi alma y ponga en riesgo todo mi futuro.
No me da pena decir que te amo, porque es inevitable sentir lo que siento por ti. Han sido tantas cosas hermosas a tu lado, tanto como un cuento de hadas, pero al final siempre hay que volver a la realidad, en donde tú no me amas como yo pensaba y al contrario buscas vida en los labios, en los ojos, en los cuerpos de otras.
Amar es jugar a la ruleta, donde dos apuestan el corazón y solo uno puede ser el vencedor; pero se torna más difícil cuando es solo uno quien entrega todo sin esperar ganar y el otro solo miente, para nunca fracasar.
Nunca le tuve miedo al fracaso, siempre aprendí a levantarme con más fuerza tras cada tropezón, pero otra es la realidad del corazón; aun ensangrentado y con el riesgo de morir él prefiere seguir luchando, que acobardarse y vivir sin ti.
Para recuperarse hace falta tiempo, para olvidarte hace falta más que una vida, para volver contigo solo necesitas mirarme, dejar atrás tu infidelidad genética, saber que es mucho más fuerte el amor que el miedo y que el fuego que aviva la vida, se llama pasión, esa que sentimos tu y yo.
Vivir es solo un segundo de libertad, es la posibilidad de escoger entre el conformismo y la felicidad, ya sabemos el final y no queda otra opción que arriesgarse a conocer y a disfrutar.
Amor eterno no te puede asegurar, pero cada segundo conmigo no era más que una pizca de eternidad; porque en tus ojos solo el infinito encontré y aunque lejos estés debes saber que desde la simpleza a la dificultad, siempre TE AMARÉ.