El sol brillante entra por la rendija de la ventana, pega justo en mis ojos y cuando despierto me doy cuenta, que a pesar de la hermosa mañana mi cielo está nublado. La vida no es igual, si se que tú no estás.
Ahora no tengo trabajo, ni dinero, ni paz, ni felicidad y como si fuera poco me quede sin ti; lo único que puedo hacer es escribir, pero eso lo hago mejor cuando tu estas aquí.
Anoche no pude dormir, la jaqueca me consumía, los nervios me acabaron, no podía más que pedirle a Dios ayuda para recuperarte y pensar en ti, pensar en mil opciones para hacerte entender que tu lugar es junto a mí.
La gente dice que el corazón no duele, que es imposible que se rompa, pero ¿sabes? Desde que enfrente tu adiós, el corazón no para de doler, es como si lo apuñalarán despacio y repetidamente; siento como entra suavemente, se encaja en el fondo, se mueve y vuelve a salir en otra posición, que a su paso destruye irreparablemente cada tejido y le da fuerza a las emociones, ellas nunca mueren…ellas se hacen más fuertes.
Mientras dormía escuchaba en mi interior, un lento palpitar al que seguía una caída al vacío. Pedazo a pedazo un corazón enamorado se derrumbaba y no podía concentrarme para soñar contigo.
Todos merecemos una oportunidad más, en especial cuando amamos de verdad, porque yo solo necesito saber que hice todo para defender este amor y que si termina, es porque en realidad nada funciono para estar juntos.
Yo no quiero vivir así, sabiendo que pude hacer algo más, sabiendo que te pude hacer más feliz, sabiendo que no lo intentamos lo suficiente. Te amo, eso nunca va a cambiar y por eso te pido un chance más.
“porque por lo único que vale la pena arriesgarlo todo, es por amor”
No hay comentarios:
Publicar un comentario