lunes, 31 de enero de 2011

Destino

Cada tarde me sentaba en la terraza del café parís, justo en la mesa número cinco, esa que da a la calle. Pedía un café moca sin azúcar y un chessecake de fresa, demoraba horas en comerlo y al final, compraba un vaso de agua que duraba otras cuantas horas más.
Era rutina de todos los días, como si supiera que allí, algún día, llegaría algo, alguien. Sin embargo hasta el momento nada era claro, yo solo sentía la necesidad de hacerlo, como una tradición, no como la mayoría que no tienen sentido, al contrario había algo fuerte que me empujaba a levantarme, solo para ir allí.
¿Crees en el destino? Yo se que existe, porque mi corazón me decía que ese café iba a ser el lugar donde los encuentros harían explotar el universo, en una sinfonía de emociones y colores brillantes, de mágicos momentos.
No sabía que existías, pero estaba segura que eras tú, no podía ser otro…en el destino se delineaba tu rostro. Te vi, entraste de su mano y entonces yo alce la cabeza y sonreí, tú me miraste fijamente y te sonrojaste…también lo entendiste, no hubo nada que decir.
La siguiente tarde regresaste y entendiste la fuerza de esa sensación a la que yo me refería. Te sentaste en la mesa número cuatro, pusiste la silla frente a mí y pediste una cerveza, sonreíste y entonces tome la iniciativa; tanto tiempo esperando y por fin eras una realidad, no te podías escapar. Entonces me senté junto a ti y comenzamos a hablar, de las cosas vacías que todos hablan, de las cosas inciertas que todos desean; de los comienzos felices, de los finales trágicos.
Y al final de la tarde era como si nos conociéramos de toda la vida, eras realmente lo que tanto espere y sentí que había valido la pena. Salimos del café parís y nos despedimos con la promesa de dejar que el destino nos volviera unir; desde entonces no he sabido de ti, pero tampoco siento de nuevo la necesidad de volver, seguramente a ti se te volvió rutina, pero yo sentí que había cumplido con lo esperado.
Todos le temen al horizonte, porque allí siempre parece desaparecer lo que más amamos, pero yo te he vuelto eterno en mi recuerdo y he constatado que el horizonte no es más que la línea que da inicio a la inmortalidad.
El destino y el recuerdo, combinación exacta que entrega en el momento indicado, durante el tiempo indicado.

viernes, 21 de enero de 2011

Presagio

Recorro las calles que se han grabado durante años en mi cabeza, es como un círculo vicioso en el que el final no es más que el mismo comienzo. Vivir resulta siempre tan confuso y agotador, todo para detenerse y aceptar que al parecer no sabemos ni quiénes somos.
Y ahora estoy detenida aquí, tratando de entender los rostros ambiguos de quienes pasan frente a mí, tratando de entender lo que me rodea, el mundo entero. Difícil es sentirse fuera del sistema, no comprender ni ser comprendido, actuar y parecer inconforme con todo, como queriendo tener un botón que nos regrese al pasado y corregir uno a uno los errores.
Solo me pregunto si mis dudas son un problema tan grave, como los que parecen tener los “otros”. Miro ese hombre de traje que camina despacio y entierra su mirada en el suelo, como queriendo abrir un hoyo tan grande que lo pueda succionar y desaparecer de lo que parece una película de horror; por mi mente pasan mil hipótesis de lo que le puede suceder, por ejemplo el sudor en su frente parece indicar que debe tomar una decisión importante y la manía de mover su argolla de bodas hacia arriba y hacia abajo, deja claro que se trata de su esposa y alguien más que llegó para confundir su mundo.
Pienso en su esposa, esa mujer que le ha entregado su vida entera, que seguramente ha criado sus hijos y lo ha esperado cada noche para escucharlo, mimarlo y darle un poco de apoyo cuando todo parece estar mal; también pienso en ella, la que todos llaman la “otra”, la que seguramente ha vivido su lado amable, la que tal vez solo lo quiere por interés, aunque en realidad ese hombre no parece tener dinero, entonces es más probable que aquella mujer se enamoró, que nunca escucho y tampoco dio explicaciones, pero que quedo encerrada en la magia de sus hermosos ojos azules.
De repente mi cabeza hace clic y reacciono, él me observa curioso y sonríe, yo solo bajo la cabeza apenada, seguramente llevo varios minutos mirándolo mientras mi loca imaginación voló hasta Plutón. Es probable que el sudor sea solo la muestra de las muchas calles que ha recorrido y el sube y baje de su argolla, solo sea la consecuencia de los muchos años que lleva de casado y de los cuantos kilos que ha subido desde aquella vez, motivo por el que su argolla cada vez es mas estrecha.  
Siento la incomodidad de cuando me observan fijamente, con una mirada penetrante; alzo mi cabeza y es él, al que seguramente le parecí curiosa y por eso decidió sentarse frente a mí, para fastidiarme con esa misma mirada acosadora que yo le lance mientras caminaba. En un instante nuestras miradas se encuentran frente a frente y puedo apreciar mejor, sus profundos ojos azules; él sonríe y parece como si una fuerza desconocida se desprendiera de esa sonrisa y llegara hasta mi rostro, para hacer aparecer la mía.
Se levanta y sigue su camino, yo lo acompaño con mi mirada hasta que su imagen se pierde en el horizonte y entonces entendí, que esa historia que yo imagine era un presagio, donde si nuestros caminos se volvían a cruzar, seria yo esa “otra” que quedaría encerrada en sus hermosos ojos azules.
Una mirada fue suficiente, para sentirme cómoda en este mundo…

jueves, 20 de enero de 2011

Mi lugar es en ti

Te vuelvo a ver y queda claro, que nací para amarte; que no importa nada ni nadie, mi cariño hacia ti nunca desaparecerá…
Por ti trato de ser, cada día, mejor persona, mejor mujer, mejor amante. Y los sueños se quedan pequeños ante lo hermoso que es hacer el amor contigo…
Es increíble sentir como la magia recorre mi cuerpo, desde aquella noche en que te vi por primera vez y aunque era solo una niña, entendí que mi mejor yo te lo merecías tú…
Sé que tienes miedo de amarme, aunque en realidad ya es tarde, porque tus ojos me dicen que mis besos te dan vida…
Yo le temo a tus temores y al infortunio que es no poder amarte hasta el cansancio día y noche; y en ocasiones no demostrarte lo que quiero y siento, por miedo a q te vayas…
Cada noche que me alejo de ti, mi alma se enreda en tu último beso y busca un lugar en tu corazón, en donde se sienta dueña de todo tu ser…
La poesía se queda pequeña, ante la rima que tus manos crean cuando rozan suavemente mi piel y en un intento casi inhumano flotamos hasta el cielo, donde las nubes nos arropan y mecen, siendo testigos de esta gran pasión…
Aunque sé que tú y yo nunca podremos estar, por el momento disfrutare de todo lo que me puedes dar, una sonrisa sincera y una caricia más…
Eres todo lo que esperaba y un poco más, por eso mereces mi amor y aunque la vida no alcance, hasta el final tú serás mi motivo para vivir…

lunes, 17 de enero de 2011

De luto

Te veo una vez más después de tanto tiempo. No somos los mismos de aquella vez, en la que todo parecía tan perfecto que nada, ni nadie más importaba...
Fue difícil tomar la decisión de nuevo, porque el corazón se confunde y el cuerpo es tan débil, que seguramente volveríamos al mismo círculo vicioso del final…
Y ahora te miro, te escucho, te siento e incluso te beso y sé que alguien más ocupa tu cuerpo, no eres ni la cuarta parte del hombre que hizo vibrar mi mundo y de tantas vibraciones abrió un hueco profundo en mi corazón…
Contigo aprendí que el tiempo le arrebata al corazón los sentimientos y no contento con eso, los tortura y mata, uno a uno…
Olvidar ahora se ha hecho necesario; enterrar los lindos recuerdos junto a lo que fuiste una vez y a mi corazón vuelve la tristeza sabiendo que moriste y yo ni siquiera te pude ver por última vez…
Recuerdos que atormentan mi alma, por no haberte hecho una mejor persona junto a mí, sino que más  bien terminaste de arruinar lo poco lindo que había en tu corazón, por aquella persona que solo vuelve para hacerte sufrir…
Lo que creía aun sentir, fue aclarado con un contundente ¡no!...no hay amor, emoción, satisfacción, placer…no existen ganas de volverte a ver…
Porque el tiempo hace tan bien su trabajo, que en el pasado deja lo que fue y nunca podrá volver a ser, sin importar cuánto insistamos en volver a vivir  lo que un día nos hizo feliz…
Hoy entendí que nunca volverás a ser,  que ese hombre que quise con el alma hace tanto tiempo murió, que a veces parece ser una ilusión…
Toda la vida luchamos buscando una persona que nos pueda amar tal y como somos, pero somos tan tontos que cuando la encontramos, hacemos que de una u otra forma nos deje de extrañar…
Siento tristeza de nunca volver a ver aquel hombre que un día me hizo feliz y al final solo puedo decir, como dijo Andrés Caicedo “Que te vaya muy bien en tu primer día de muerte ¡Amor mio!”
Por aquellos amores que mueren a manos de aquel a quien amamos…


sábado, 8 de enero de 2011

Secreto

Yo creo en los amores secretos, creo en nuestra complicidad pública, esa que nadie percibe. Y si la vida está llena de pequeños momentos de felicidad, estoy segura que todos ellos estallan en tu sonrisa.
Creo en cada una de tus miradas, en nuestra extraña forma de sernos fieles, en lo honesto de nuestro secreto, sin disfraces, sin mascaras; porque aunque parezca oscura, es la más transparente de las relaciones humanas.
El amor a diferencia de la gente, no existe desde el conocimiento de otros, el amor existe si dos creen en él, si dos lo conocen, si dos lo mantienen vivo como llama ardiente.
Aunque nunca he pisado el cielo, estoy segura que es tan mágico como cuando tus manos rozan suavemente mi piel, como cuando tus dedos la recorren cual paisaje desconocido, como cuando tus labios inventan un lenguaje, donde las palabras no son necesarias.
El secreto de la vida está en tus besos, no imagino otra forma de darle sentido a mí existir; son un boleto directo a la gloria, al éxtasis, al fuego penetrante que da viveza a mi pasión.
Eres más que solo un juego y a diferencia de un error, el mayor de mis aciertos…

miércoles, 5 de enero de 2011

Recuerdo

Estar allí me llena de recuerdos, escuchar a Daniel contar historias de cuando estábamos pequeños, de lo difícil que fue enfrentar el amor que sentía por mi;  su memoria hace parecer que fue ayer cuando llegábamos sucios a las 6 de la tarde, después de un día de emocionantes aventuras.
O cuando convertíamos la calle en uno de los mejores estadios de fútbol y me dejaban ganar según ellos, porque ser mujer era una ventaja desde niña. Pero lo que más recuerdo es como iban a buscarme a la casa de mi tío, para nadar un rato en la “piscina” y salíamos de allí disparados y nos comenzábamos a quitar la ropa por el camino, hasta que ellos quedaban en “calzoncillos” y yo en “cucos”, pero cuando no tenia suerte me estrellaba con mi mamá y ella me entraba a pellizcos, recordándome que yo era una niña y que era irrespetuoso andar por la calle desnuda, pero la realidad era que ni mis amigos ni yo actuábamos con morbo, en mi cuerpo ni siquiera habían aparecido algunas formas y de seguro faltaba mucho tiempo para eso, pero ahí estaban los adultos, listos para ponerle malicia a todo lo que no les parece.
La “piscina”… esa que parecía cubrirnos totalmente en esa época y que ahora alcanza con suerte, nuestras rodillas…
También recuerdo cuando nos subíamos a los arboles a bajar frutas y como yo era la más liviana, tenía que sacrificarme por el grupo. Lo más chistoso fue esa ocasión en que uno de mis amigos tiro una piedra al árbol que me tumbo ipso facto y ya en el piso, me despertó con un inocente beso, tal vez el primero, no lo recuerdo, pero seguramente si fue.
A mí también me gustaba Daniel, pero la inocencia de aquella época me hacia feliz tan solo con su compañía. Ya son 17 años desde aquella primera vez en que ellos hicieron parte de mi vida, de mi niñez, de la mejor época que un ser humano puede compartir…de mis inocentes sonrisas, miradas, abrazos, besos…de mis desinteresadas acciones, de mis ganas de volver a tener unas vacaciones para llegar de nuevo a aquel pueblo y verlos una vez más.
Ya son 17 años y por eso aun hacen parte de mi vida, aunque ya seamos unos adultos morbosos, interesados y supremamente diferentes a aquella época. Ellos y yo aun tenemos aquella mirada pura y transparente, que nos afirmaba que ser amigos era lo más importante, no importaba el tiempo ni la distancia. Ellos y yo, aun tenemos un lazo irrompible que explota en una sonrisa inocente que nos hace ser, los mismos niños en grandes cuerpos.
“A mis amigos, ellos que han sido tan reales durante 17 años, que a pesar de la distancia siempre están en mi corazón, que tienen una sonrisa, una caricia y una palabra para alentar, que a veces son olvidadizos…pero que al final los vuelve imprescindibles el recuerdo”