lunes, 27 de septiembre de 2010

El principe de mi cuento de hadas

Las mujeres soñamos con que nuestra vida sea un cuento de hadas, que de tanto besar sapos por fin encontremos nuestro príncipe azul, pero la mayoría de veces no disfrutamos de esos momentos que nos acercan a esa fantasía…
Era una mañana como todas; comenzar el día en la madrugada ya se estaba volviendo una rutina, como la mayoría de rutinas, ¡aburrida!, hasta que lo vi…él, salía de una de las oficinas desprevenido, yo caminaba por el pasillo y de repente nos tropezamos, levante mi rostro y nuestros ojos se fundieron en un mismo pensamiento, en un mismo deseo; él sonrió y me dijo ¡hola!, yo respondí con cierta timidez, la timidez de que él se diera cuenta que el corazón se quería salir de mi pecho, para posarse en sus pensamientos…
Es increíble que una conexión tan fuerte se pueda formar con una sola mirada, pero Jairo se robo mi aliento y alboroto en mi panza, las mariposas que un día se posaron tranquilas, esperando quien las despertara.
Rendirse nunca fue una opción para mi, menos cuando sabia que había mil posibilidades de conseguir lo que quería. Jairo se convirtió en el dueño de mis sonrisas mañaneras, de mis deseos por despertar, de mis más bajos instintos…y yo me convertí en su tentación, esa que representaba un riesgo, que lo podría hundir en el deseo, un deseo del que temía no escapar.
Juntos construimos un “algo”, que para muchos no tiene nombre, pero que para mí es la  gloria. Besarlo, acariciarlo y ser suya, era lo único tan mío, era mi única creación, era lo único que me pertenecía y finalmente lo único, que al despertar, me quedaba de él; y al día siguiente, en la oficina  solo bastaba una sonrisa para ser cómplices de un milagro, que nosotros habíamos hecho realidad, construir un palacio en un viejo motel, con un príncipe sin espada y una princesa sin corona.
Pero no hubo un “y vivieron felices para siempre”, una tarde yo me marche, dejando un bello cuento en su recuerdo, desapareciendo como una linda princesa, para que volviera a su casa, a la vida real, donde hay una mujer que exige mil cosas y no da nada, pero que mi príncipe,  pretende complacer por algo que llaman “amor”, y yo lejos, sueño cada noche con él, con esa mirada que me flecho, con esos besos que me llenaron de gozo, con esas caricias que inspiraron una gran pasión; hoy extraño tanto nuestra complicidad y sueño con el día, en que Jairo, el príncipe de mi cuento de hadas, llegue cabalgando en su caballo y vuelva a robarme el aliento, con una de sus mágicas miradas.


viernes, 24 de septiembre de 2010

De una pasión

Y uno a uno los pedazos, parecen formar un corazón…
La puerta se abría y junto a ella, como en una procesión de ángeles entraba Jorge, mi maestro de Administración, como siempre peleando con él mismo, por las cosas que le salían mal o por no tener la capacidad de despertar interés real en alguno de sus alumnos.
Jorge empezaba la clase diciendo: ¡la pasión es lo que mueve al hombre! Nunca lo olviden, sin pasión por lo que hacen, ustedes simplemente son alguien más en el mundo; se ponía sus lentes, recargaba una de sus piernas en el pupitre y movía sus manos para acentuar la importancia, de cada una de las cosas que decía; y yo simplemente perecía de amor, en el último puesto de la quinta fila del salón de clases.
Una vez vi una película en la que el actor principal decía: “la belleza esta en los ojos de quien la mira” y con Jorge entendía muy bien ese concepto; cada parte de su cuerpo, era una armoniosa melodía y mientras yo me perdía en su dulce y masculina voz, el se acercaba a mí, sin darme cuenta, ponía fuertemente la mano sobre mi pupitre y gritaba: ¡señorita Rodríguez ponga atención!....jajaja….que tonto era el profe de administración, que no se daba cuenta que la señorita Rodríguez, como él me llamaba,  era la única que realmente le ponía atención, pues nadie aparte de mi, era capaz de decir que: su cabello negro brillaba como ninguno y que a pesar de sus años, las canas parecían no querer salir, que sus ojos miel endulzaban mis mañanas, pero que a pesar de su hermosura, sin lentes parecían no ser nada; el espíritu joven se reflejaba en su sonrisa, que de vez en mes salía, cuando a su mente llegaba una que otra picardía, los hoyuelos en su mejilla casi no se percibían, pero a mí, con mis ojos de enamorada, ningún detalle se escapaba.
Él administraba en mi, cada sentimiento y se posaba en mi pensamiento, como una mariposa; Jorge me enseño cada comienzo y cada fin. Jorge hizo que la señorita Rodriguez, la del último puesto de la quinta fila del salón de clases, entendiera que si la pasión era lo que movía al hombre, él amor era esa pasión por la que debería llegar al corazón de su profe de administración.

jueves, 23 de septiembre de 2010

¡No dejemos que se acabe el amor!

Hoy, especialmente, me levante de luto con el amor y cuestiono el amor (en general) del ser humano, pues mi corazón se entristece al darme cuenta que Colombia celebra la muerte de una persona, que sin importar lo buena o mala que haya sido, es un ser humano.
No crean que soy guerrillera, pues realmente soy ajena a todas las ideas políticas que generan violencia, eso me lleva a decir que realmente soy ajena a la política mundial, que hoy más que nunca deja claro que quiere eliminar la violencia con más violencia.
Me aterra aun mas, escuchar a políticos y clérigos hablar sobre la muerte del “Mono Jojoy” diciendo que es un alivio para el país, pero estoy de acuerdo con monseñor Leonardo Gómez cuando dice que “Dios no se alegra con la muerte de nadie”, pues Dios es amor y el amor no hace otra cosa, que sensibilizar al hombre y hacerlo pacifico.
Ahora bien, si la justicia existe en algún lado, lo que pasó hoy deja claro que entre el cielo y la tierra no hay nada oculto y que sin importar el momento, todo se paga en la vida, pero no hay que celebrar; si se quieren sentir aliviados, siéntalo, es inevitable cuando muchos fueron víctimas de la falta de amor de este hombre, pero es mejor celebrar la vida, las cosas buenas que pasan, una mañana soleada, un triunfo deportivo, pero no la muerte de alguien.
Sé que tal vez él nunca tuvo consideración con la muerte de muchos inocentes que fueron secuestrados, pero ninguno de nosotros queremos parecernos a él y el perdón lleva al olvido y el olvido elimina cualquier recuerdo y sin recuerdo simplemente nadie existe.
Dios se encargara de juzgar cada uno de los actos de este hombre, pero nosotros aquí en la tierra, no dejemos que se acabe el amor, no dejemos el odio nos invada, nunca olvidemos a nuestros muertos inocentes, mantengámoslos vivos en nuestra memoria, pero sin lugar a dudas olvidemos al “Mono Jojoy”, no lo dejemos vivo ni el odio, ni en el dolor, dejemos la justicia en manos del que todo lo puede, en manos de Dios.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El del pupitre del lado

En ese momento sentí, que una daga envenenada atravesaba mi pecho; el veneno lentamente recorría mi torrente sanguíneo y se apresaba en mi corazón…
Vaya sensación cuando José, el del pupitre del lado, ese niño que cuando sonríe me roba el aliento y cuando llora, seco sus lagrimas con mi alma, José qué bonito nombre y no tan común como muchos creen, porque todos los días nace un José, pero no todos los días uno, me roba el corazón…
Un día él entro al salón de clases y me flecho, pero no fue una herida como la de hoy, fue una herida de amor, él cruzo la puerta  con sus cabellos dorados y yo me ahogue en el inmenso mar de sus hermosos ojos azules, se sentó justo a mi lado, me miro, me sonrió y entendí lo que mi hermana mayor sentía cada vez que veía al vecino en su Harley, pero ella lo expresaba de distinta forma; mis ojos brillaban como los de mi madre, aquella vez en que presente mi primer recital de ballet y mi corazón saltaba como cuando mi padre me vio llegar primera, en la carrera de bicis que se llevo a cabo en la calle frente a mi casa….
Ese día llegue a mi casa con una extraña sensación en mi panza, como si algo allí adentro se moviera con desesperación y eso pasaba cada vez que veía a José; todo iba muy bien, nuestra relación avanzaba y mientras yo planeaba el color de las cortinas y los nombres de nuestros hijos, el jugaba futbol en el recreo y por fin después de mucho pensarlo decidí decirle que sería lindo que nuestro primer hijo se llamara como él y corrí con desesperación al salón de clases, pero cuando llegue él estaba justo al frente de Camilita, la niña de los grandes ojos negros, poniéndole en sus manos un gran corazón de chocolate que decía: “para la niña que con sus hermosos ojos negros, me robó el corazón”, esa que también me lo estaba robando justo en ese momento…
Y mi corazón fue atravesado de nuevo, pero esta vez el dolor era tan intenso, que las lagrimas comenzaron a deslizarse por mi rostro; él le dio un beso en la mejilla a Camilita y en ese momento entendí que él sentía lo mismo que yo, solo que por ella…
José, el de la flecha acaramelada y la daga envenenada, que por más ayuda que pedí, no me rescato del inmenso mar de sus ojos azules…
Con una visión no muy cuerda del amor, tengo la firme convicción que en algún lado se esconde, esperando, como cazador sigiloso, el momento de caer sobre mí y atravesar sin ningún reparo, mi corazón…

A veces también pienso que ese momento ya sucedió y que simplemente me estoy dando el tiempo para reconocer que el amor ha llegado a mí; por el momento prefiero disfrutar de las personas que llegan, extrañar las que se van y añorar a quienes nunca he tenido el placer de disfrutar…

Y para aquellos que se preguntan, como mi amiga Karolina, si el amor de verdad puede cambiar a alguien, yo tengo una respuesta muy personal, el amor no debería  cambiar a las personas, pues  en el momento que eso sucede, el personaje de quien el “otro” se enamoró, desaparece…las personas nos enamoramos de defectos y virtudes, con una ventaja, tenemos la posibilidad de escoger una persona con las virtudes que admiramos y los defectos que aguantamos….
El amor es un comienzo y un fin, que en vez de movernos para  buscar a alguien perfecto o para crear ese perfecto cambiando a alguien, debería movernos para disfrutar los momentos, para sonreír, besar, acaricia….para hacer el amor!!! Para reinventarlo y construirlo cada día, para matarlo en la noche y verlo nacer con cada amanecer….