Hoy, especialmente, me levante de luto con el amor y cuestiono el amor (en general) del ser humano, pues mi corazón se entristece al darme cuenta que Colombia celebra la muerte de una persona, que sin importar lo buena o mala que haya sido, es un ser humano.
No crean que soy guerrillera, pues realmente soy ajena a todas las ideas políticas que generan violencia, eso me lleva a decir que realmente soy ajena a la política mundial, que hoy más que nunca deja claro que quiere eliminar la violencia con más violencia.
Me aterra aun mas, escuchar a políticos y clérigos hablar sobre la muerte del “Mono Jojoy” diciendo que es un alivio para el país, pero estoy de acuerdo con monseñor Leonardo Gómez cuando dice que “Dios no se alegra con la muerte de nadie”, pues Dios es amor y el amor no hace otra cosa, que sensibilizar al hombre y hacerlo pacifico.
Ahora bien, si la justicia existe en algún lado, lo que pasó hoy deja claro que entre el cielo y la tierra no hay nada oculto y que sin importar el momento, todo se paga en la vida, pero no hay que celebrar; si se quieren sentir aliviados, siéntalo, es inevitable cuando muchos fueron víctimas de la falta de amor de este hombre, pero es mejor celebrar la vida, las cosas buenas que pasan, una mañana soleada, un triunfo deportivo, pero no la muerte de alguien.
Sé que tal vez él nunca tuvo consideración con la muerte de muchos inocentes que fueron secuestrados, pero ninguno de nosotros queremos parecernos a él y el perdón lleva al olvido y el olvido elimina cualquier recuerdo y sin recuerdo simplemente nadie existe.
Dios se encargara de juzgar cada uno de los actos de este hombre, pero nosotros aquí en la tierra, no dejemos que se acabe el amor, no dejemos el odio nos invada, nunca olvidemos a nuestros muertos inocentes, mantengámoslos vivos en nuestra memoria, pero sin lugar a dudas olvidemos al “Mono Jojoy”, no lo dejemos vivo ni el odio, ni en el dolor, dejemos la justicia en manos del que todo lo puede, en manos de Dios.
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