jueves, 28 de octubre de 2010

Tú, uno mas de mis fracasos

Siempre suelo culparme de todos mis fracasos, pero esta vez ¡no! Y esa vieja manía de mirar atrás, esperando un barco que nunca va a llegar ó quizá una luz entre tanta oscuridad, es la que me llena de culpa. La culpa de siempre esperar más de lo que la vida me puede dar.
Tú me embrujaste con tus lindos ojos claros y ahora los míos buscan incesantemente tu presencia, pero por más que lo quiera ¡no vas a volver! Y me convertí en un alma en pena, que deambula por las calles de tu oscuro y frio corazón, buscando una pizca de amor.
Las mariposas revolotean desesperadas, causando heridas en las paredes de mi panza y tu voz, que es mi calma, se ausenta de esta culpa, culpa tuya de haber herido un corazón cristalino.
Ya nada es tan gris como el recuerdo de esas noches, en las que alí-baba y sus cuarenta ladrones, entraron a mi alma y saquearon su esencia.
Solo soy un remedo de escritora, que quiere desintoxicar un corazón, odiándote, maldiciéndote, recordando esa noche en la que el Big Bang explotó en mi pecho; y como el ave fénix quiero renacer, pero parece que estas cenizas han creado una capa gruesa y un arancel del pasado la cubre cual cemento seco.  

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