jueves, 14 de octubre de 2010

...y viví feliz para siempre

Hoy desperté con una fuerza increíble, con la necesidad de poner la mesa mi vida y analizarla; hoy desperté preguntándome por los otros, por ese hombre que cruza la calle o aquella mujer que se para en una esquina a vender dulces, incluso por aquellos que viven en Hollywood o por aquellos que andan aun en la vía láctea, esperando a ser llamados a este mundo…
Miro por el gran ventanal de mi apartamento y pienso en lo monótona que es mi vida y regreso a cuando tenía 8 años, acordándome de lo que quería ser a mis 21 años y definitivamente, esto no era lo que quería y probablemente lo que pienso hoy, que seré a mis 40….no lo llegue a ser…
Este negativismo no es gratis, es una colección de acontecimientos pasados y presentes, es una característica típica del ser humano, es propio de mi estilo de crianza…desde pequeña me enseñaron a pensar que el mundo era mi enemigo, que la gente siempre estaba pensando en hacer el mal y que nada era gratis…y por más esfuerzos para ser alguien distinto, hoy estoy pensando que allá afuera esta una persona, esperando el momento propicio para caer sobre mi cuello, como una leona sobre una gacela, para destruirme y finalmente perderme en el olvido de los que decían amarme…
¡Ya me canse¡ …por pensar en la muerte, en el dolor, en la maldad, se me ha olvidado lo valioso que es vivir, despertar, respirar, ver amanecer, sentir, besar… ¡hacer el amor!, una vez más, cada día, sin cansarnos. Ya olvide lo lindo que es disfrutar de una linda canción, lo fantástico y liberador que es escribir; he olvidado lo mucho que amo ser yo, lo mucho que amo a mi familia y lo feliz que soy con la palabra tía, olvide que basta una palabra, una caricia, una mirada, un beso o una hermosa sonrisa de mis sobrinos para que la vida tenga sentido…
Olvide que el amor llega sin aviso, que existen esas medias naranjas que llenan la vida de felicidad. Por eso decidí vivir feliz,  por una oportunidad más, de cambiar, de ser mejor, de cambiarle, para bien, la vida a alguien….hoy desperté, no con las ganas, sino con la firme convicción de comerme el mundo de un bocado, desperté agradeciéndole a Dios por cada una de las personas que ha cruzado en mi camino, por mi hermosa familia….hoy desperté, queriendo morir a mis ochenta años en el…fin, de mi ultima novela.

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