miércoles, 10 de noviembre de 2010

Tu cumpleaños

Este día debe pasar a la historia y ser recordado por la eternidad…
No estuve allí, pero seguramente el cielo ardía en colores mágicos, los astros se alineaban perfectamente y le hacían cuna al globo terráqueo, como esperando que un ser extraordinario abriera sus ojos por primera vez…
No estuve allí, pero seguramente deambulaba en el limbo esperando mi llamado y mientras tanto tú, ibas al encuentro con la vida, delicado, inocente, frágil…Quién se iba a imaginar que serias el hombre que robaría cada uno de mis pensamientos…
No estuve allí, pero seguramente la tierra tembló ese día, pues iba a ser el lugar donde conocerías la tristeza, la felicidad, el amor, el odio y toda clase de sensaciones, sentimientos y emociones…
No estuve allí, pero seguramente Dios bendijo el vientre de tu madre, sus entrañas, sus caderas, que  te acogieron durante nueve meses y lucharon para darte la bienvenida y hacerte parte de este mundo…
No estuve allí, pero seguramente los demás seres sentían celos, por tu belleza, por tu gracia, por tu capacidad de convertir en paraíso todo aquello que mirabas…
No estuve allí, cuando tus ojos percibían figuras y colores; cuando tu pequeña nariz percibía olores o cuando tus manos sentían toda clase de texturas, pero seguramente estaría allí, cuando tu boca, nariz y manos ya estuvieran preparadas para sentir la forma, el color, el aroma y la textura del amor.
No estuve allí, pero seguramente estaba escrito en el libro del destino que el universo seria tu edecán y tú recorrerías el mundo para, en algún momento, cruzar nuestros caminos  y de nuevo los astros se alinearían, y mecerían en su regazo este amor que es tan puro; tan mágico como el cielo aquella mañana que naciste.
No estuve allí, pero ahora estoy aquí, junto a ti; para darte el valor de vivir mil guerras a mi lado y siempre salir triunfante. Este día debe pasar a la historia, porque desde que tú naciste Dios le dio propósito a mi estadía en el mundo y hoy, una vez más celebro junto a ti, la dicha de que hayas nacido y poderte tener una vez más, enredado entre mis  brazos.

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