Por primera vez en mi vida quedé sin palabras, sin apreciaciones, sin juicios, es un silencio de ultratumba, ensordecedor; por primera vez las voces en mi cabeza desaparecen como el sol en el horizonte, es extraño…. ¡no soy yo!
Por primera vez la esencia se me escapa del cuerpo, ser mujer pasa a un segundo plano y entender ya no mortifica mis deseos…
Tú me confundes con tu fe, de la que no quiero ser parte, pero de la que pareces ser esclavo…es decir, todo me gustó de ti, especialmente tu profunda mirada, pero me siento limitada por tus creencias…
No quiero que pienses diferente, pues al parecer esa paz en tu mirada es gracias a esa fe, pero de la misma forma no quiero que martilles mi cabeza con cosas de las que no quiero hablar y de las que tengo ideas bien claras y fundamentadas…
¿Puedo pedirte un favor? Háblame de amores, de deseos, de eso que nos une, que nos hace tan parecidos…háblame de literatura, cine o hasta de fútbol…háblame de esa mujer que no sabes cómo quitarte de encima…háblame de lo mucho que te gusta como escribo, de mi voz, de cómo sostengo tu mirada…son cosas tan reales, así como es real Dios en tu corazón y en el mío…
No quiero arrancarte nada de tu mente, solo quiero que respetes mi decisión de no querer discutir nuestra fe…son tan verdaderas nuestras sonrisas, como el no querer cambiar de parecer…
Un gusto conocerte y si lo decides, seguir compartiendo una que otra historia trascendental y uno que otro momento que nos haga sentir, que hay personas a las que vale la pena darse el chance de descubrir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario