Que tonto eres, pues no te das cuenta que quiero ser porque tú eres; que para mí los amores no pasan desapercibidos, ni van por la vida buscando donde arrinconarse, donde esconderse ó donde alojarse; ellos ya están destinados…
Quiero que sepas que soy tan humana, que la venganza me corrompe cada miércoles al medio día, queriendo ver agonizar uno a uno los demonios que atormentan mi vida, queriendo acribillar los malos ratos, los malos amores…esos que por terca quise tener en mi camino…
Aun amo la casualidad, aunque después de tu partida quise detestarla y borrar cada uno de tus besos, cada uno de tus abrazos o de esas miradas que minimizaban el océano y hacían que la eternidad fuera tan corta como un segundo…
Soy torpe por el natural impulso de vengarme de esta vida, por no ser como yo espero, por darme un hombre como tú y después quitármelo sin ningún reparo. Si antes podía vivir sin ti, era porque ni siquiera te conocía, pero ahora que te conozco mis caminos no pueden ser los mismos de ayer…
Si bien aprendí a perder, eso no quiere decir que tu amistad repare esta alma, necesita más que cariño, necesita más que compresión, sobre todo, necesita más que admiración…
Y si quiero ser mejor, es porque algún día miraras atrás y te darás cuenta que esto no era una simple ilusión, que soy real, que me mereces tanto como yo a ti y que serás recompensado si entregas todo por amor y que como dice Arjona: no hay que escoger con la cabeza, lo que es del corazón…
Soy un ser que vive en función del amor; no importa si cuando termina me lastima, me hace llorar o sentir que no vale la pena seguir, lo importante es cuando recuerdo los buenos momentos, las bellas sonrisas y la felicidad tan grande que pude obtener cuando abrí mi corazón y por un segundo ame y me deje amar…
Puede pasar el tiempo y no importa cuán lejos estés de mi, un corazón como el mio no olvida la dicha de ser feliz, como aquella noche en que tus besos llenaron mi alma de mil sonrisas y mi vida le encontró un nuevo sentido a la palabra gloria…