jueves, 16 de diciembre de 2010

Tengo un romance entre las venas y un final justo en la punta de mis dedos

Que tonto eres, pues no te das cuenta que quiero ser porque tú eres; que para mí los amores no pasan desapercibidos, ni van por la vida buscando donde arrinconarse, donde esconderse ó donde alojarse; ellos ya están destinados…
Quiero que sepas que soy tan humana, que la venganza me corrompe cada miércoles al medio día, queriendo ver agonizar uno a uno los demonios que atormentan mi vida, queriendo acribillar los malos ratos, los malos amores…esos que por terca quise tener en mi camino…
Aun amo la casualidad, aunque después de tu partida quise detestarla y borrar cada uno de tus besos, cada uno de tus abrazos o de esas miradas que minimizaban el océano y hacían que la eternidad fuera tan corta como un segundo…
Soy torpe por el natural impulso de vengarme de esta vida, por no ser como yo espero, por darme un hombre como tú y después quitármelo sin ningún reparo. Si antes podía vivir sin ti, era porque ni siquiera te conocía, pero ahora que te conozco mis caminos no pueden ser los mismos de ayer…
Si bien aprendí a perder, eso no quiere decir que tu amistad repare esta alma, necesita más que cariño, necesita más que compresión, sobre todo, necesita más que admiración…
Y si quiero ser mejor, es porque algún día miraras atrás y te darás cuenta que esto no era una simple ilusión, que soy real, que me mereces tanto como yo a ti y que serás recompensado si entregas todo por amor y que como dice Arjona: no hay que escoger con la cabeza, lo que es del corazón…
Soy un ser que vive en función del amor; no importa si cuando termina me lastima, me hace llorar o sentir que no vale la pena seguir, lo importante es cuando recuerdo los buenos momentos, las bellas sonrisas y la felicidad tan grande que pude obtener cuando abrí mi corazón y por un segundo ame y me deje amar…
Puede pasar el tiempo y no importa cuán lejos estés de mi, un corazón como el mio no olvida la dicha de ser feliz, como aquella noche en que tus besos llenaron mi alma de mil sonrisas y mi vida le encontró un nuevo sentido a la palabra gloria…

martes, 14 de diciembre de 2010

Tú, mi deseo

Miro tu foto y me lleno de recuerdos, de besos, de caricias, de miradas…bajos instintos y otros tan altos como nuestra temperatura al tocarnos, al sentirnos; nuestros, vacios, atrasando el reloj y evitando el tiempo…
Qué bueno es volver a tenerte en mi mente, en mis sueños, en mis pensamientos…dueño de cada sonrisa que evoca ciertas picardías que tú y yo solíamos cometer, que solíamos desear…
Qué bueno es volver a ser yo, sin límites, sin agravios, sin ser un pecado mortal, sin errores, disfrutando de eso que llaman vida y de sus placeres, entre ellos devorarte en silencio, cómplices de una bendición llamada deseo…
Eres esa parte del universo que me vuelve racionalmente animal, que hace que desaparezca el mundo en el último toque de tus manos, en cada roce de tus labios…
Recordar es lo único que mantiene junto a mí tu imagen, es lo único que te mantiene vivo en mi mundo, es lo único que en silencio exalta lo mujer que soy…
El fuego que arde en nuestro interior, nadie lo podrá apagar…eres esa ilusión que me hace siempre sonreír y me llena de motivos, para nunca sacarte de mi vida…

jueves, 9 de diciembre de 2010

Una simple mortal

¿Enseñar? ¿Quien en el mundo tiene realmente esa capacidad? Yo prefiero aprender, solo de las cosas buenas, porque las cosas malas me enseñan a sufrir y ¿Quién quiere aprender a bajar la cabeza? Yo no, yo quiero mantenerla siempre erguida, con cicatrices, pero erguida.
En el recuerdo los buenos momentos, en el olvido las malas rachas. Decido vivir, sentir, sonreír y cuando el resultado no sea el esperado llorar sin sueños, llorar por ellos, como dice Girondo, llorarlo todo, pero llorarlo bien; y si eso me hace una mortal común, te tengo noticias, si me muerdes duele, si me raspo arde, si me cortas sangro.
No soy más de lo que puedes ver, rio a carcajadas y lloro hasta desahogarme; tengo algunos pensamientos suicidas y la mayoría del tiempo le temo a la muerte; me ilusiono fácilmente con algunas sonrisas (en realidad casi con ninguna) y también algunos se enamoraron de mi falsa sonrisa. Ni santa, ni demonio…decía Dostoievski “Dios y el diablo están en una constante lucha y el campo de batalla es el corazón del hombre”, en mi corazón a veces gana el cielo y unas tantas el infierno.
Hoy entendí el verdadero significado de la palabra extrañar…extrañare a mi madre que será la única que llorara cada noche que este lejos de mí, a mi padre que llenara su cabeza de recuerdos con mis fotos de la infancia, cada tarde de nostalgia; a mis hermanas que me recordaran cada día, hablando de las travesuras que hacíamos cuando pequeñas y a mis sobrinos que esperaran ansiosos cada mitad de año, la visita de su tía. No extrañare a nadie más, porque nadie más sentirá mi ausencia.
Tú dijiste que el enamoramiento es traicionero y tenías razón, traicionó mis sentimientos y mis ganas de ser feliz, pero si quieres saber nadie en el mundo pondrá todo su empeño en enamorarte, como lo hice yo.
¿Quieres enseñar? Esfuérzate por aprender a ser feliz, a no limitar el corazón, a darse el tiempo para conocer a fondo a las personas, a no hacer juicios antes de, a cuidar cada palabra que sale de tu boca, a no dejarse llevar por impulsos; pero sobre todo aprende a entregarlo todo, cuando creas que puede ser la persona indicada.
Yo también quiero casarme y muero por ser mamá, hoy, mañana, en un año o cuando Dios lo permita, habría sido lindo que fueras el papá, pero ya ves…eso nunca sucederá.
En este texto descargo todos mis fracasos y aprendo a perder, porque no siempre soy tan buena, como para ganar. No sé si te recordaré, no sé si serás mi amigo, eso solo el tiempo lo dirá y lo sabrás, porque una llamada mía recibirás.
Perdona cada palabra de ira que lance contra ti, solo fue una reacción ante la derrota. Auguro para ti cosas hermosas y espero nunca tengas que sentir algo por mí,  no quiero romper nunca tu lindo corazón.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Como una tarde de invierno

La lluvia parecía ser nuestro cómplice. Recuerdo ese invierno en que las gotas de agua caían sobre las calles desiertas de la ciudad, dejando un rastro de algo, que no eran personas, pero que igual hacían parte de una realidad…
¿Alguna vez te conté que me encanta ver llover? Creo que sí. Amo la imponencia de la lluvia que hace que todos los habitantes desaparezcan, el mismo efecto de tus besos, que hacían que el mundo a mí alrededor fuera inexistente.  
Llevo años tratando de entender, como después de tenerlo todo de repente miras tus manos y están vacías, solo recuerdos, solo palabras que se las llevo el viento y nada parece haber sido sincero, como cuando la lluvia se seca y vuelven a aparecer transeúntes en las calles que caminan, olvidando que ayer llovió, como si fuera sencillo.
Yo no olvido una hermosa lluvia, es tan melancólica y romántica, es la mezcla perfecta de recuerdos y olvido, como tú, la necesidad de olvidar todo aquello que paso, pero de la misma forma el incesante martillar de tu recuerdo.
Aunque la lluvia da vida, todos aquellos seres que la necesitan para existir no pueden hacer más, que continuar viviendo en su ausencia; como yo, que no puedo más que seguir respirando en la ausencia de tu amor.
A la lluvia la agota estos días de sol radiante, como a nosotros nos agoto el corazón, los sentimientos y las razones para seguir juntos; la casualidad no fue suficiente, menos cuando uno de los dos, renuncia,  evitando luchar por lo que siente.
El tiempo tiene la última palabra, el maneja cada una de las visitas de la lluvia y decide si será la misma de ayer o será otra, mejor o peor; ese mismo tiempo que nos dirá si algún día podremos estar juntos o si definitivamente tu y yo, nacimos para ser solo amigos.
Y no pondré una gota de roció para cambiar la situación, como decía el gran Neruda en uno de sus grandes poemas: si poco a poco dejas de quererme, dejaré de quererte poco a poco. Si de pronto me olvidas, no me busques que ya te habré olvidado. Si consideras largo y loco el viento de banderas que pasa por mi vida y te decides a dejarme a la orilla del corazón en que tengo raíces, piensa que en ese día, a esa hora levantaré los brazos y saldrán mis raíces a buscar otra tierra.

Pero si cada día, cada hora, sientes que a mí estás destinada con dulzura implacable. Si cada día sube una flor a tus labios a buscarme, ay amor mío, ay mía, en mí todo ese fuego se repite, en mí nada se apaga ni se olvida, mi amor se nutre de tu amor, amada, y mientras vivas estará en tus brazos sin salir de los míos.

martes, 7 de diciembre de 2010

Una en siete billones

¿Recuerdas esa noche en que hablamos que el corazón en realidad se rompe en mil pedazos, con una herida de amor? No te preocupes, no lo rompiste, él está roto desde hace rato, tu solo estabas pegando los pedazos, pero como una pirámide de naipes, volvió a caer y creo que esta vez ya no tiene arreglo.
Ha sido la noche más bonita de este año, en realidad la única. Desde que te conocí me flechaste con tu mirada y esa noche tenía unas ganas locas de besarte, pero tú eras un hombre distinto  y por eso tenía que portarme como una princesita y esperar a que tu dieras el primer paso; después de varias horas lo diste y fue un beso inesperado y mágico, dijiste que estabas temblando y yo te creí, dejando a un lado el frio de la noche.
Desde ese instante, cada noche siento tus labios rozando los míos, saboreándolos, dándoles un motivo para sonreír, pero ahora no los tendré más y solo quedarán guardados en el recuerdo; quizá en el futuro ni siquiera pueda describir las sensaciones que producías en mí y diré que  solo temblabas de frio aquella noche.
No querías perderme y te entiendo, después de que me voy nadie puede encontrarme, yo llevo años buscándome y espero hallarme antes de morir.
Quieres que te cuente un secreto, hace algunos años no era tan frágil, es más creo que era nociva para la salud de muchos, pero salía triunfante de cada guerra, con una sonrisa de oreja a oreja, con satisfacción y a veces con orgullo. Pero decidí cambiar, darle una oportunidad al amor, abrir mi corazón  y ya ves, no funciona…así que volveré a ser la que un día fui, si a veces no soy lo bastante buena para algunos y para los otros soy demasiado, prefiero  no ser y así evitarle más golpes al corazón.
Yo no te obligue a decidir nada, tú lo hiciste porque así lo sentías; el riesgo no es mucho, soy solo una persona más, de tantas que conocerás en el mundo, soy solo una entre siete billones.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Si un día decido escribir un diario

Si un día decido escribir un diario seguramente contendrá la belleza de todo aquello que un día vi, al pasar los años.
Indudablemente escribiré sobre la primera vez en que mis ojos entendieron la palabra amor en la sonrisa de mi madre, la palabra protección en el abrazo de mi padre, la palabra incondicional en la caricia de mis hermanos y la palabra responsabilidad en el apretón de manos de mis sobrinos.
También escribiré sobre el día que supe que Dios existía, cuando vi el arcoíris o cuando trate de empinarme mucho mucho, para tocar el cielo y nunca pude por más que crecí. Cuando trate de fotografiar la línea que se traza en el horizonte del mar y por más zoom que ponía, nunca le vi el final. Seguramente recordare su presencia ese día en que por un minuto tuve paz, después de durar horas llorando por pequeñeces que atormentaban mi alma.
Si un día decido escribir un diario estarán consignados allí, los mejores días de mi vida: el 23 de septiembre de 1992, el 26 de julio de 2005, el 06 de octubre de 2008 y el 21 de febrero del 2012, pues tuve la fortuna de encontrar en los ojos de mis sobrinos, el milagro inmenso de vivir.
También escribiré sobre mis amores, mis desamores, mis fracasos, mis luchas; sobre todo contare esas ideas locas que inundaban mi mente, lo extraña que me sentía en este mundo y las personas con las que podía sostener una conversación “inteligente”, esas conversaciones que tanto amo.
Aunque no tengo muchos recuerdos de mi niñez, probablemente describiré mi primera cicla, mis primeros patines y las grandiosas notas que tuve durante toda mi colegiatura, que siempre me ubicaron en el primer lugar.
Si un día escribo un diario, definitivamente tú nombre estará encerrado junto al mio, en un corazón flechado, porque eso hacen las princesitas cuando son rescatadas del cuarto más alto de la torre, por su príncipe azul.
Si un día escribo un diario pondré textualmente “hoy después de 70 años de darme cuenta que amo escribir, quisiera dejar estas líneas como pruebas fehacientes de que no lo hago tan mal. Siento que todo valió la pena cuando miro las sonrisas de mis nietos y la mirada calurosa de mis hijos o cuando mi esposo se acerca a mí y me abraza, queriendo calmar el vibrante frio que hace por estos días en la blanca Moscú”

sábado, 4 de diciembre de 2010

Lección de Amor

Eres justo como aquel niño de la escuela que se sentaba unos puestos tras de mí, dejando en cada mirada su alma y esperando que cada suspiro recorriera ese camino que parecía eterno y me susurrara al oído lo mucho que me quería.
Fue un lunes el que decidí encontrar esa acosadora mirada que me había acompañando por años y fue entonces cuando descubrí en Juan, una sonrisa del tamaño de la luna. Yo sonreí y él dejo escapar su mirada tímida y enamorada.
Algunas formas de mi cuerpo necesitaban aparecer antes de conocer el amor, pero Juan era tan seguro para su edad, que decidí darles tiempo de aparecer en el proceso.
Él me llevaba a conocer las estrellas que se peinaban, reflejándose en el mar; decía que los suspiros son la timidez del alma, que trata de hablar, pero se queda callada ante un formidable suceso, seguramente su alma tenía muchas cosas que decirme, porque sus suspiros silenciosos se hacían presentes, cada vez que yo apretaba su mano.
Él me enseño muchas cosas, por ejemplo decía que el amor existía, pero que solo se les había otorgado a algunas personas que eran capaces de dar sin condición su corazón y a pesar del final, seguir sonriendo.
También me enseño que la pureza del hombre se conocía en sus ojos; creó en mi la manía de mirar a una persona fijamente cada vez que me hablaba y mucho más cuando esa persona me hacia promesas.
Juan volvía chicos el océano y el cielo, pues sus ojos y sonrisa contenían su infinita paz y belleza. Pero un día sus ojos se apagaron y con ellos se llevaron todo aquello por lo que un día fue feliz.
Nunca creí volver a encontrar una persona igual, hasta que mire tus ojos fijamente y encontré en ellos una belleza y una paz aun más fuertes que la de Juan.
Después de aprender todo lo que aquel niño de escuela, inocentemente me enseño, vienes tú para poner en práctica la lección y hacerme entender que lo único real que me puedes dar, son esas ganas infinitas de aprenderte a conquistar.
te regalo un suspiro cada vez que pienso en ti, mi alma tiene mucho por decir. Te regalo una mirada fija seguida de promesas que nunca romperé. Pero principalmente te regalo un corazón que sonreirá cada vez que piense en ti, sin importar cual sea su fin”

jueves, 2 de diciembre de 2010

Yo...seguramente de Plutón

Una y otra vez vuelve a mí, ese dolor que se hace repetitivo y constante, que me hace tan débil como cualquier mujer, que me arranca una lagrima y que vuelve mudos mis suspiros.
Es como si la vida se empeñara en hurgar mis entrañas y apuñalar mi corazón, como si las flechas de Cupido solo rozaran mi alma, pero nunca la atravesaran.
Esta maldita manía de morirme en mi pensamiento más básico y de suponer lo que piensa y siente la gente.
Ahora entiendo porque algunas personas deciden morir tan jóvenes, porque las aprisionan sus ideas y no son más, que esclavos de una utopía a la que llaman libertad.
Quiero ser tan normal como aquellos que no piensan en el mañana y que están lejos de añorar el pasado.
Quiero trascender sin necesidad de sacrificar sentimientos, quiero escribir sin necesidad de sentir como mía cada una de estas letras, pero ¿cómo cambiar lo que soy, si es precisamente eso lo que me hace ser yo?
Solo quiero sentir que las ideas no aplastan mi cabeza ó por lo menos dejar de pensar las cosas negativas, que al final terminan siendo predominantes.
Solo quiero cerrar los ojos y poder volar, tan alto como mis pensamientos; pasar del dicho al hecho, dejar el suelo para aterrizar en esa estrella que ilumina cada uno de mis sueños.
No quiero dejar de soñar, es mi única misión en la vida y sin ellos, no soy más que uno de tantos transeúntes que camina por esos oscuros callejones sin salida, de los que está repleta la vida.
Si los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, seguramente yo hice un gran viaje desde Plutón; ese planeta debe ser habitado por gente como yo, que vive, muere y resucita en un silencioso suspiro.
Y después de tanto pensarlo, acepto todo lo que soy, aunque un ser humano normal no pueda sobrellevar mis dolores y mis alegrías, que siempre buscan una respuesta, que solo un ser superior puede tener.
Agradezco a Dios mis debilidades y fortalezas, aunque a veces (como ahora) quiera asesinarlas una a una; pero no tengo nada más, es lo único real, eso que me hace única, lo único que le da sentido a mi trascendental paso por este mundo.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Perdona mis silencios

Aún sigo siendo la misma torpe que se queda callada ante un hombre como tú. Las piernas me tiemblan, las ideas se revuelcan en mi mente y de tanto pensar que decir, termino utilizando la palabra menos indicada…
Siempre quise que mi musa se enamorara de alguien como tú, porque produces en ella cada idea irremediablemente perfecta, a la velocidad de la luz…
El mundo te escogió como habitante, para que alumbraras las calles oscuras de un transeúnte ausente, callado, envuelto en sus ideas…en su propio mundo; ese transeúnte soy yo…
Y me invitas a compartir todo aquello que nunca quise mostrar a nadie, sin embargo me hundo en tu mirada y abro mis brazos  para que entres aquí, en mi vida, ¡en mi corazón!...
Quiero que alces tus alas y vueles junto a mí. No tengas miedo de tocar las estrellas, ni de sentir las corrientes de aire en tus mejillas ó probar las nubes, como si fueran algodón de dulce…
No quiero parecer una mujer interesante, letrada, inteligente…quiero ser yo, sin límites, ni mascaras; lo que ves en mis ojos, es lo que soy…ni más ni menos.
A veces le temo a lo que piensas de mí, porque temo fallarte, porque temo que te enamores de una idea y no de una realidad...porque no quiero decepcionarte.
Eres lo que nunca imagine merecerme, pero todo por lo que quiero luchar y ser mejor. Quiero dedicarte mil historias de amor, quiero que entiendas que toda mi inspiración hoy es tuya y seguramente en ningún momento de mi vida, podre escribir tanto y tan cuerdo, como lo hago ahora…
Eres luz en mi oscuro mundo, vida entre tanta muerte…felicidad entre tanto dolor…
“aplaudo a la casualidad, que es la causante de que dos miradas, dos bocas y dos vidas se hayan unido, para darle un nuevo significado a la felicidad”


Le robe a Serrano, un destello de felicidad

Él le robo los ojos a la luna y el brillo de las estrellas, se atoro en las rejillas de sus dientes y cada vez que sonríe, encandelilla mi vida de felicidad…
A él lo conocí en las nubes, en esa orilla donde el aire tiende a suicidarse y la lluvia nunca se evapora…
Llegó porque el cielo lo quiso así, porque está escrito que cada  200 años debe nacer un amor real y eso es lo que pretendemos construir…
Aterrizó en una estrella fugaz, justo en el mar de mis pensamientos; en el océano de mis ideas, donde se quedo con su profundidad…
Nunca fue mio, ni siquiera estuvo en mis sueños, pero Dios reescribió nuestra historia para que amaramos la casualidad…
Casualidad de tenerlo ahora, de regalarme en un beso un soplo mas de vida, de darle un nuevo sentido a lo hermoso, a lo vital…
La casualidad me ayudo a entender, que antes podía vivir sin él, pero ahora no quiero hacerlo y seguramente el sol no saldría nuevamente en mi ventada, porque cada uno de sus rayos me recuerda a él…
Como dice Ismael es un destello de felicidad, un destello de felicidad permanente, porque la casualidad vuelve lo improbable una realidad…
Y soy la mas orgullosa de las mujeres, no por tenerlo, sino porque quiere compartir conmigo uno más de sus suspiros…