Aún sigo siendo la misma torpe que se queda callada ante un hombre como tú. Las piernas me tiemblan, las ideas se revuelcan en mi mente y de tanto pensar que decir, termino utilizando la palabra menos indicada…
Siempre quise que mi musa se enamorara de alguien como tú, porque produces en ella cada idea irremediablemente perfecta, a la velocidad de la luz…
El mundo te escogió como habitante, para que alumbraras las calles oscuras de un transeúnte ausente, callado, envuelto en sus ideas…en su propio mundo; ese transeúnte soy yo…
Y me invitas a compartir todo aquello que nunca quise mostrar a nadie, sin embargo me hundo en tu mirada y abro mis brazos para que entres aquí, en mi vida, ¡en mi corazón!...
Quiero que alces tus alas y vueles junto a mí. No tengas miedo de tocar las estrellas, ni de sentir las corrientes de aire en tus mejillas ó probar las nubes, como si fueran algodón de dulce…
No quiero parecer una mujer interesante, letrada, inteligente…quiero ser yo, sin límites, ni mascaras; lo que ves en mis ojos, es lo que soy…ni más ni menos.
A veces le temo a lo que piensas de mí, porque temo fallarte, porque temo que te enamores de una idea y no de una realidad...porque no quiero decepcionarte.
Eres lo que nunca imagine merecerme, pero todo por lo que quiero luchar y ser mejor. Quiero dedicarte mil historias de amor, quiero que entiendas que toda mi inspiración hoy es tuya y seguramente en ningún momento de mi vida, podre escribir tanto y tan cuerdo, como lo hago ahora…
Eres luz en mi oscuro mundo, vida entre tanta muerte…felicidad entre tanto dolor…
“aplaudo a la casualidad, que es la causante de que dos miradas, dos bocas y dos vidas se hayan unido, para darle un nuevo significado a la felicidad”
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