miércoles, 1 de diciembre de 2010

Perdona mis silencios

Aún sigo siendo la misma torpe que se queda callada ante un hombre como tú. Las piernas me tiemblan, las ideas se revuelcan en mi mente y de tanto pensar que decir, termino utilizando la palabra menos indicada…
Siempre quise que mi musa se enamorara de alguien como tú, porque produces en ella cada idea irremediablemente perfecta, a la velocidad de la luz…
El mundo te escogió como habitante, para que alumbraras las calles oscuras de un transeúnte ausente, callado, envuelto en sus ideas…en su propio mundo; ese transeúnte soy yo…
Y me invitas a compartir todo aquello que nunca quise mostrar a nadie, sin embargo me hundo en tu mirada y abro mis brazos  para que entres aquí, en mi vida, ¡en mi corazón!...
Quiero que alces tus alas y vueles junto a mí. No tengas miedo de tocar las estrellas, ni de sentir las corrientes de aire en tus mejillas ó probar las nubes, como si fueran algodón de dulce…
No quiero parecer una mujer interesante, letrada, inteligente…quiero ser yo, sin límites, ni mascaras; lo que ves en mis ojos, es lo que soy…ni más ni menos.
A veces le temo a lo que piensas de mí, porque temo fallarte, porque temo que te enamores de una idea y no de una realidad...porque no quiero decepcionarte.
Eres lo que nunca imagine merecerme, pero todo por lo que quiero luchar y ser mejor. Quiero dedicarte mil historias de amor, quiero que entiendas que toda mi inspiración hoy es tuya y seguramente en ningún momento de mi vida, podre escribir tanto y tan cuerdo, como lo hago ahora…
Eres luz en mi oscuro mundo, vida entre tanta muerte…felicidad entre tanto dolor…
“aplaudo a la casualidad, que es la causante de que dos miradas, dos bocas y dos vidas se hayan unido, para darle un nuevo significado a la felicidad”


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