¿Enseñar? ¿Quien en el mundo tiene realmente esa capacidad? Yo prefiero aprender, solo de las cosas buenas, porque las cosas malas me enseñan a sufrir y ¿Quién quiere aprender a bajar la cabeza? Yo no, yo quiero mantenerla siempre erguida, con cicatrices, pero erguida.
En el recuerdo los buenos momentos, en el olvido las malas rachas. Decido vivir, sentir, sonreír y cuando el resultado no sea el esperado llorar sin sueños, llorar por ellos, como dice Girondo, llorarlo todo, pero llorarlo bien; y si eso me hace una mortal común, te tengo noticias, si me muerdes duele, si me raspo arde, si me cortas sangro.
No soy más de lo que puedes ver, rio a carcajadas y lloro hasta desahogarme; tengo algunos pensamientos suicidas y la mayoría del tiempo le temo a la muerte; me ilusiono fácilmente con algunas sonrisas (en realidad casi con ninguna) y también algunos se enamoraron de mi falsa sonrisa. Ni santa, ni demonio…decía Dostoievski “Dios y el diablo están en una constante lucha y el campo de batalla es el corazón del hombre”, en mi corazón a veces gana el cielo y unas tantas el infierno.
Hoy entendí el verdadero significado de la palabra extrañar…extrañare a mi madre que será la única que llorara cada noche que este lejos de mí, a mi padre que llenara su cabeza de recuerdos con mis fotos de la infancia, cada tarde de nostalgia; a mis hermanas que me recordaran cada día, hablando de las travesuras que hacíamos cuando pequeñas y a mis sobrinos que esperaran ansiosos cada mitad de año, la visita de su tía. No extrañare a nadie más, porque nadie más sentirá mi ausencia.
Tú dijiste que el enamoramiento es traicionero y tenías razón, traicionó mis sentimientos y mis ganas de ser feliz, pero si quieres saber nadie en el mundo pondrá todo su empeño en enamorarte, como lo hice yo.
¿Quieres enseñar? Esfuérzate por aprender a ser feliz, a no limitar el corazón, a darse el tiempo para conocer a fondo a las personas, a no hacer juicios antes de, a cuidar cada palabra que sale de tu boca, a no dejarse llevar por impulsos; pero sobre todo aprende a entregarlo todo, cuando creas que puede ser la persona indicada.
Yo también quiero casarme y muero por ser mamá, hoy, mañana, en un año o cuando Dios lo permita, habría sido lindo que fueras el papá, pero ya ves…eso nunca sucederá.
En este texto descargo todos mis fracasos y aprendo a perder, porque no siempre soy tan buena, como para ganar. No sé si te recordaré, no sé si serás mi amigo, eso solo el tiempo lo dirá y lo sabrás, porque una llamada mía recibirás.
Perdona cada palabra de ira que lance contra ti, solo fue una reacción ante la derrota. Auguro para ti cosas hermosas y espero nunca tengas que sentir algo por mí, no quiero romper nunca tu lindo corazón.
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