Miro tu foto y me lleno de recuerdos, de besos, de caricias, de miradas…bajos instintos y otros tan altos como nuestra temperatura al tocarnos, al sentirnos; nuestros, vacios, atrasando el reloj y evitando el tiempo…
Qué bueno es volver a tenerte en mi mente, en mis sueños, en mis pensamientos…dueño de cada sonrisa que evoca ciertas picardías que tú y yo solíamos cometer, que solíamos desear…
Qué bueno es volver a ser yo, sin límites, sin agravios, sin ser un pecado mortal, sin errores, disfrutando de eso que llaman vida y de sus placeres, entre ellos devorarte en silencio, cómplices de una bendición llamada deseo…
Eres esa parte del universo que me vuelve racionalmente animal, que hace que desaparezca el mundo en el último toque de tus manos, en cada roce de tus labios…
Recordar es lo único que mantiene junto a mí tu imagen, es lo único que te mantiene vivo en mi mundo, es lo único que en silencio exalta lo mujer que soy…
El fuego que arde en nuestro interior, nadie lo podrá apagar…eres esa ilusión que me hace siempre sonreír y me llena de motivos, para nunca sacarte de mi vida…
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