Esta noche he pensado de nuevo en ti, cada vez que vienes a mi mente no puedo hacer más que sonreír y aunque no veo mis ojos, sé que brillan como estrellas en cielo oscuro, grandiosas dueñas del brillante firmamento.
Mi mente se aleja de aquí, vuela hacia lugares extraños, tranquilos y amo ese blanco espacio en donde mis ideas se esconden y que de forma extraña es igual a esa habitación de hotel donde me hiciste tuya por primera vez. ¿Recuerdas esa tarde? Yo sí, es uno de los mejores recuerdos de mi vida; cada color, cada figura, cada sensación, cada olor…están tan vivos como aquella vez.
Tu boca, una sinfonía de sabores desconocidos, exóticos, celestiales; tus caricias, el camino hacia la gloria; tu mirada, el faro de la verdad; tu cuerpo, la más perfecta de mis fantasías, eres una obra de arte, pulida por el mismísimo Dios.
Son tantas tardes junto a ti, disfrutando de tu dulce compañía disfrutando de un hombre gracioso, culto y sobretodo hermoso, que se hace completamente mio en la fusión de dos cuerpos, de dos pasiones; eres éxtasis total, adrenalina, peligro y valentía.
Me siento tan afortunada de haberte conocido, con defectos y virtudes, con buenos y malos ratos, porque cada vez que pienso en ti el corazón quiere salirse de mi pecho para posarse en tus pensamientos y ser el creador y dueño de cada uno de ellos; siento que el alma deja mi cuerpo y se refunde en tus ojos, porque quiere ser aprisionada por ellos y hundirse lentamente hasta llegar al fondo de tus entrañas.
Hablando de entrañas ¿sabías que las mías se estremecen con tu olor?, es una rara sensación que comienza en mi nariz, se traslada hasta mi cerebro, de allí a las terminales nerviosas de mi cuerpo y termina en un espasmo abdominal, incontrolablemente placentero.
Placer, ese que siento con cada uno de tus detalles, con la idea de que estés a mi lado, de tenerte, de consentirte, de hacerte mio tan mio que te enloquezca el deseo, que te queme ese fuego que arde en tu interior cada vez que piensas en mi.
Hace rato que no sentía la necesidad de escribir de esta manera, pero es que tu despiertas en mi sensaciones infinitas de crear, de inventar, de ser dueña de mis propias necesidades, deseos, sentimientos. Eres paz, tranquilidad, felicidad…total calma, como un atardecer en la playa, como una estrella fugaz en el negro cielo despejado, como gotas de rocío en la mañana.
Y en ocasiones sé que soy torpe, pero es que me ahogo en tus ojos y la cordura no entiende que aunque mi amor por ti es más grande que el universo, eres prohibido, ajeno y confundido.
No encuentro las palabras indicadas para decir lo que siento por ti, es tan infinito este sentimiento, que necesitaría mil vidas para explicarlo.
Los seres humanos no somos perfectos, pero que cerca estas tu de serlo. Vivo por ti, escribo por ti (que al final resulta ser lo mismo), sin ti solo soy una más en el universo, pero contigo soy poeta y novelista, soy artista, soy…soy alguien que busca dejar huella.
¿Sabes? De vez en cuando me imagino cuando muera y mis libros sean leídos por toda una generación y al pensar que quiero que recuerden de mi, definitivamente espero que sea conocida por el amor que te profeso, por la pasión que arde dentro de mi cada vez que pienso en ti, por la mejor persona que me haces tan solo con existir.
Ya es muy tarde, supongo que allá afuera todos duermen y espero que tú estés soñando conmigo. Quería escribirte esta carta para recordarte que a pesar de mis defectos, te amo de una manera increíblemente hermosa y sobre todo para decirte que aunque a veces me doy por vencida, lo que siento por ti me hace fuerte y valiente para luchar por ti, porque No soy tan lista, ni tan fuerte, ni tan madura, ni tan mujer....para perderte esta vez.
Eternamente tuya, Aliocha Stlekov